Demasiada fructosa daña los riñones
Los nefrólogos advierten contra el azúcar oculto en bebidas y productos precocinados
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El consumo excesivo de fructosa (azúcar de la fruta) puede causar daños duraderos en los riñones y aumentar el riesgo de enfermedad renal crónica (ERC). La fructosa, que se añade industrialmente en grandes cantidades, es especialmente problemática, por ejemplo en refrescos, bebidas energéticas, zumos de frutas y numerosos productos precocinados, a menudo en forma de jarabe de fructosa-glucosa o jarabe de maíz. Así lo señala la Sociedad Alemana de Nefrología (DGfN) con motivo del Día Mundial del Riñón, que se celebra el 12 de marzo de 2026.
"La fructosa no es un azúcar 'más sano', al contrario: en grandes cantidades, puede tener un impacto masivo en los riñones a través de diversas vías metabólicas", subraya la DGfN. El consumo de bebidas azucaradas es especialmente crítico, ya que la fructosa se absorbe rápidamente y en altas concentraciones. En combinación con el calor y la falta de líquidos, por ejemplo en verano o durante el esfuerzo físico, esto puede suponer una carga adicional para los riñones.
Por ello, la DGfN recomienda reducir sistemáticamente las bebidas azucaradas en la vida cotidiana y beber en su lugar agua, té sin azúcar o café sin azúcar. Al mismo tiempo, pide a los responsables de la política sanitaria que sigan las recomendaciones de la Alianza Alemana para las Enfermedades No Transmisibles (DANK), la Asociación Médica Alemana y la Academia Nacional Alemana de Ciencias Leopoldina de introducir un impuesto sobre el azúcar.
Cómo afecta la fructosa a los riñones
La fructosa se metaboliza en el organismo principalmente en el hígado, pero también en los riñones, y difiere fundamentalmente del metabolismo de la glucosa. Un consumo elevado de fructosa favorece el desarrollo de obesidad, hígado graso y resistencia a la insulina, factores clave de la hipertensión arterial y la diabetes de tipo 2. "Ambas enfermedades se encuentran entre los factores de riesgo más importantes de la ERC", afirma la profesora Dra. Sylvia Stracke, jefa de Nefrología e Hipertensiología del Centro Médico Universitario de Greifswald y portavoz de la DGfN. Además, numerosos estudios demuestran que unos niveles elevados de fructosa pueden aumentar los niveles de ácido úrico. "El ácido úrico elevado está relacionado con la hipertensión arterial, la gota, los cálculos renales y los procesos inflamatorios en los riñones", afirma el nefrólogo. Al mismo tiempo, la fructosa favorece la formación de grasa y la inflamación del organismo, lo que también puede dañar los finos vasos sanguíneos de los riñones.
Mecanismos del daño renal
Desde el punto de vista nefrológico, varios mecanismos son relevantes:
- Producción de ácido úrico: la fructosa es el único azúcar que provoca un aumento de la formación de ácido úrico cuando se descompone. Un nivel de ácido úrico permanentemente elevado se considera un factor importante de daño renal, cálculos renales e inflamación.
- Inflamación y endurecimiento del tejido renal (fibrosis): El consumo prolongado de fructosa favorece los procesos inflamatorios y la fibrosis.
- Consumo de energía (agotamiento del ATP): Se consume mucha energía cuando la fructosa se descompone en los riñones. Esto provoca una falta de energía en las células, lo que puede desencadenar inflamación, estrés oxidativo, trastornos funcionales de la pared interna de los vasos sanguíneos (endotelio) y un estrechamiento de los vasos sanguíneos.
- Efectos indirectos: La fructosa favorece la resistencia a la insulina, la hipertensión arterial y el hígado graso, trastornos que empeoran aún más la función renal.
Consecuencias para la salud renal
Un consumo permanentemente elevado de bebidas azucaradas está asociado a varios riesgos para la salud. Sylvia Stracke los enumera
- Mayor riesgo de ERC
- Cálculos renales, especialmente de ácido úrico
- Albuminuria, es decir, mayor presencia de proteínas en la orina como signo precoz de daño renal
- Riesgo especial en épocas de calor y deshidratación, cuando las bebidas azucaradas no compensan la falta de líquidos, sino que la aumentan
- Aumento de la formación y deposición de nueva grasa, tanto en forma de grasa subcutánea como de la llamada grasa visceral.
Donde la fructosa está en todas partes: desde las bebidas energéticas hasta el yogur infantil
"Lo problemático no es la fructosa de la fruta fresca, sino sobre todo la fructosa añadida en los alimentos producidos industrialmente", explica el nefrólogo. Puede encontrarse, entre otros, en:
- Refrescos, bebidas energéticas y limonadas
- "Bebidas deportivas", tés helados y aguas aromatizadas
- Yogures de frutas, cereales de desayuno, barritas de muesli y postres
- Salsas preparadas, ketchup, aderezos, productos de panadería y aperitivos.
"Muchos consumidores subestiman la cantidad de fructosa que consumen sólo a través de las bebidas. Medio litro de refresco o bebida energética ya puede contener más azúcar del recomendado para adultos al día", advierte.
Prevención: lo que todo el mundo puede hacer por sus riñones
Las enfermedades renales suelen pasar desapercibidas durante mucho tiempo. Si se controla regularmente sus valores renales (eGFR, UACR), su tensión arterial y su nivel de azúcar en sangre, podrá tomar contramedidas a tiempo.
Para la salud renal, la DGfN recomienda
- Calmar la sed con agua en lugar de refrescos o bebidas energéticas.
- Compruebe las listas de ingredientes y evite el jarabe de fructosa-glucosa, el jarabe de maíz o la "fructosa" siempre que sea posible.
- Mantenga un peso normal
- Trate sistemáticamente la obesidad, la hipertensión y la diabetes.
"Con unos pocos cambios de comportamiento, pero aplicados de forma coherente, se puede reducir significativamente el riesgo personal de ERC", afirma la Dra. Nicole Helmbold, Secretaria General de la DGfN.
Llamamientos a la política y la atención: Freno al azúcar y mejor detección precoz
En vista del creciente número de personas con ERC, la DGfN reclama medidas políticas sanitarias eficaces para reducir el contenido de azúcar en bebidas y productos precocinados. Entre ellas figuran un etiquetado nutricional claro, objetivos vinculantes de reducción del azúcar añadido y una mayor educación sanitaria.
Al mismo tiempo, la asociación profesional apoya los actuales debates políticos sobre incentivos fiscales para las bebidas con alto contenido en azúcar. Stefan Schwartze, miembro del Bundestag alemán y Comisario del Gobierno Federal para Asuntos de los Pacientes, explica: "Acojo con gran satisfacción el debate público que se ha iniciado sobre un impuesto al azúcar. Un impuesto de este tipo beneficiaría sobre todo a los niños y los jóvenes, que son incapaces de protegerse por falta de conocimientos y necesitan nuestra especial atención".
Los datos internacionales demuestran que las medidas son eficaces: En un estudio mundial de 107 países (1), el consumo diario de bebidas dulces entre los escolares de los países con impuestos sobre el azúcar era menor que en los países sin este tipo de gravámenes. 32 países ya aplican impuestos a las bebidas dulces, con una reducción apreciable del consumo.
Al mismo tiempo, hay que mejorar la detección precoz de las enfermedades renales. Los estudios demuestran que muchos pacientes sólo reciben atención nefrológica en una fase tardía.
"Cada enfermedad renal detectada precozmente es una oportunidad para prevenir la diálisis y el trasplante mediante cambios de comportamiento y terapia: no debemos desaprovechar esta oportunidad", subraya Nicole Helmbold.
Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Alemán se puede encontrar aquí.