26.09.2022 - University of California, Riverside

Un cóctel químico en la piel convoca a los mosquitos transmisores de enfermedades

El olor sirve de GPS para los vectores de enfermedades que muerden rápidamente

Los mosquitos que propagan el Zika, el dengue y la fiebre amarilla se guían hacia sus víctimas por un olor de la piel humana. La composición exacta de ese olor no se había identificado hasta ahora.

Un equipo dirigido por la Universidad de California en Riverside descubrió que la combinación de dióxido de carbono y dos sustancias químicas, los ácidos 2-cetoglutárico y láctico, provoca un olor que hace que el mosquito localice a su víctima y se pose sobre ella. Este cóctel químico también favorece el sondeo, es decir, el uso de piezas bucales punzantes para encontrar sangre.

Esta mezcla química parece atraer específicamente a las hembras de los mosquitos Aedes aegypti, vectores del Zika y de los virus de la fiebre chikungunya, el dengue y la fiebre amarilla. Este mosquito es originario de África, pero se ha extendido a las regiones tropicales y subtropicales de todo el mundo, incluidos los Estados Unidos.

Este nuevo hallazgo de la investigación, y cómo lo descubrió el equipo, se detalla en la revista Scientific Reports. "Aunque otros han identificado compuestos que atraen a los mosquitos, muchos de ellos no provocan un efecto fuerte y rápido. Este sí lo hace", afirma Ring Cardé, entomólogo de la UCR.

Los mosquitos utilizan diversas señales para localizar a sus víctimas, como el dióxido de carbono, la vista, la temperatura y la humedad. Sin embargo, la reciente investigación de Cardé muestra que los olores de la piel son aún más importantes para localizar un lugar de picadura.

"Demostramos que los mosquitos se posan en objetivos visualmente indistintos impregnados de estos dos olores, y estos objetivos no están asociados con el calor o la humedad", dijo Cardé. "Eso deja al olor de la piel como el factor clave de orientación".

Dada la importancia del olor para que los mosquitos se alimenten con éxito de los humanos, Cardé quería descubrir las sustancias químicas exactas que hacen que nuestro olor sea tan potente para los insectos. Parte de la ecuación, el ácido láctico, se identificó como un elemento químico del cóctel de olores ya en 1968.

Desde entonces, varios estudios han identificado que el dióxido de carbono, combinado con el amoníaco, y otras sustancias químicas producidas por los humanos también atraen a estos mosquitos. Sin embargo, Cardé, que lleva 26 años estudiando a los mosquitos, consideraba que estas otras sustancias químicas no eran fuertes atrayentes.

"Sospechaba que había algo sin descubrir en la química de los olores que atraen al mosquito de la fiebre amarilla", dijo Cardé. "Quería dar con la mezcla exacta".

Los métodos que los químicos suelen utilizar para identificar estas sustancias químicas no habrían funcionado con el ácido 2-cetoglutárico, dijo Cardé. La cromatografía de gases, que separa las sustancias químicas por su peso molecular y su polaridad, habría pasado por alto este ácido.

"Creo que estas sustancias químicas no se han encontrado antes debido a la complejidad del perfil de olores humanos y a las diminutas cantidades de estos compuestos presentes en el sudor", dijo el químico Jan Bello, anteriormente de la UCR y ahora con la empresa de control de plagas de insectos Provivi.

En su búsqueda de atrayentes de mosquitos, Cardé recurrió a Bello, que extrajo compuestos del sudor de sus propios pies. Rellenó sus calcetines con cuentas de vidrio y caminó con las cuentas en los calcetines durante cuatro horas para recoger los olores.

"Llevar las cuentas se sentía casi como un masaje, como apretar bolas de estrés llenas de arena, pero con los pies", dijo Bello. Lo más frustrante de hacerlo durante mucho tiempo es que se quedaban atascadas entre los dedos de los pies, por lo que resultaba incómodo después de un tiempo".

Las molestias merecieron la pena. Bello aisló sustancias químicas del sudor depositado en las cuentas de los calcetines y observó la respuesta de los mosquitos a esas sustancias. Así surgió la combinación más activa.

Se prevén futuros estudios para determinar si el mismo compuesto es eficaz para otros mosquitos, y por qué hay tanta variación en la aptitud de los individuos para ser picados. "Algunos son más atractivos que otros para estos mosquitos, pero aún no se ha establecido por qué es así", afirma Cardé.

Aunque este descubrimiento no puede dar lugar a ideas para el desarrollo de nuevos repelentes, el equipo de investigación tiene la esperanza de que su descubrimiento pueda utilizarse para atraer, atrapar y potencialmente matar a los mosquitos que propagan enfermedades.

"Al fin y al cabo, estamos muy contentos de haber encontrado estos compuestos, porque no estábamos seguros de hacerlo. Teníamos la corazonada de que existían, pero las corazonadas no siempre dan resultado", afirma Cardé.

Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Inglés se puede encontrar aquí.

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