Los microbios intestinales afectan al corazón a través del cerebro
Un eje intestino-cerebro-corazón desconocido hasta ahora podría permitir terapias contra la hipertensión y la insuficiencia cardiaca
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Investigadores del Centro Max Delbrück han descubierto cómo un metabolito bacteriano producido en el intestino regula la función cardiaca a través de células cerebrales específicas. Los hallazgos, publicados en "Circulation Research", revelan un nuevo eje intestino-cerebro-corazón y apuntan a posibles terapias contra la hipertensión y la insuficiencia cardiaca.
La hipertensión y la insuficiencia cardiaca afectan a millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, en muchos pacientes, los médicos no aciertan a explicar por qué el corazón se vuelve rígido y le cuesta relajarse, lo que se conoce como disfunción diastólica.
Investigadores del laboratorio del Dr. Suphansa Sawamiphak, Jefe del Grupo de Interacción Cardiovascular-Hematopoyética del Centro Max Delbrück, han identificado una línea de comunicación directa entre las bacterias intestinales, el cerebro y el corazón. Utilizando el pez cebra como modelo, el equipo descubrió que ciertos microbios intestinales producen una pequeña molécula llamada ácido indol-3 acético (IAA) a partir del aminoácido dietético triptófano. El IAA actúa sobre las neuronas del cerebro, que a su vez controlan el corazón. El estudio se publicó en "Circulation Research".
"Nos sorprendió que un único metabolito bacteriano pudiera influir al mismo tiempo en el sistema nervioso central, el corazón y los principales sistemas hormonales", afirma Bhakti Zakarauskas-Seth, autora principal del trabajo. "Demuestra que el cerebro puede actuar como eje central en la comunicación intestino-corazón".
Seguimiento de una señal del intestino al cerebro
Para entender cómo las bacterias intestinales pueden influir en el corazón, los investigadores se centraron en un grupo distinto de neuronas del hipotálamo conocido como hipocretina (Hcrt) en larvas de pez cebra. Estas células producen neuropéptidos Hcrt, también conocidos como orexinas, que regulan muchas funciones involuntarias del organismo -como el sueño y el hambre- y también la actividad cardiaca. Cuando bajaron los niveles de IAA, las neuronas Hcrt se volvieron hiperactivas. Esto aumentaba las señales nerviosas simpáticas al corazón, provocando la rigidez del músculo cardiaco y mermando su capacidad para relajarse adecuadamente.
Cuando los investigadores suplementaron las larvas con IAA, la actividad neuronal se normalizó, la función cardiaca y la presión arterial mejoraron, e incluso hormonas relacionadas como la renina y el angiotensinógeno volvieron a niveles más saludables.
A continuación, examinaron los datos de una cohorte de pacientes -los humanos también tienen neuronas Hcrt- y descubrieron que los niveles de IAA se reducían en los pacientes con hipertensión. En particular, observaron un efecto específico según el sexo: las mujeres hipertensas mostraban niveles significativamente más bajos de IAA en sus muestras de suero que los hombres.
Implicaciones para los pacientes y la prevención
La disfunción diastólica es muy frecuente: hasta la mitad de las personas mayores de 70 años presentan algún grado de disfunción. También es el mecanismo funcional subyacente de la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (IC-FEP), que representa más del 50% de todos los casos de insuficiencia cardíaca.
Para estos pacientes, los hallazgos abren varias vías potenciales para mejorar la atención, dice Zakarauskas-Seth. "Los niveles de IAA podrían servir de biomarcador para identificar a los pacientes con alto riesgo de hipertensión o insuficiencia cardíaca. Desde el punto de vista terapéutico, potenciar la producción de IAA -por ejemplo mediante la dieta, probióticos o suplementos- podría convertirse en una nueva estrategia para prevenir o tratar las enfermedades cardiovasculares."
El hecho de que un único metabolito bacteriano pueda influir en el sistema nervioso central, el corazón y los principales sistemas hormonales también subraya un mensaje más amplio, añade. "El organismo no funciona en compartimentos aislados. La salud intestinal, el equilibrio microbiano y la dieta determinan directamente el funcionamiento del corazón". Los investigadores tendrán que validar sus hallazgos en otros modelos animales y serán necesarios estudios clínicos para determinar si el restablecimiento del AIA puede beneficiar a los pacientes.
Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Inglés se puede encontrar aquí.
Publicación original
Bhakti I. Zakarauskas-Seth, Giovanni Forcari, Harithaa Anandakumar, Ilan Kotlar-Goldaper, Clara Barraud, Nina Jovanovic, Ulrike Brüning, Jennifer Kirwan, Nicola Wilck, Sofia K. Forslund, Dominik N. Müller, Alessandro Filosa, Suphansa Sawamiphak; "Indole-3 Acetate Limits Dysbiosis-Driven Diastolic Failure via Hcrt Neurons"; Circulation Research, 2026-2-19