El pirateo de grasas protege contra la muerte celular

Los hallazgos podrían abrir nuevas vías para terapias contra el cáncer y el tratamiento de enfermedades relacionadas con la edad

04.06.2026
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En respuesta al estrés o los daños, las células sufren senescencia y dejan de dividirse. Sin embargo, si las células senescentes se acumulan en los tejidos a largo plazo, se produce una inflamación crónica y aumenta el riesgo de cáncer. Investigadores del Centro Alemán de Investigación Oncológica (DKFZ) han descubierto ahora un mecanismo desconocido hasta ahora por el que las células senescentes se protegen del estrés oxidativo y de una forma específica de muerte celular conocida como ferroptosis. A largo plazo, estos hallazgos podrían proporcionar nuevas vías para las terapias contra el cáncer y el tratamiento de enfermedades relacionadas con el envejecimiento.

La senescencia se produce cuando las células responden al estrés o a cambios perjudiciales y detienen permanentemente su crecimiento. Este proceso se considera un mecanismo protector contra el cáncer. Las células que, por ejemplo, portan un oncogén activado permanentemente por mutaciones se "congelan" de forma efectiva antes de que puedan proliferar de forma incontrolada: un programa de emergencia biológica. Sin embargo, los problemas surgen cuando las células senescentes se acumulan en los tejidos, donde promueven la inflamación crónica y facilitan así el desarrollo de tumores. Por ello, los científicos buscan formas de eliminar las células senescentes antes de que puedan causar daños.

El equipo de investigación dirigido por Almut Schulze investigó, utilizando células de tejido conjuntivo, cómo cambia el metabolismo de las células senescentes cuando es inducido por el oncogén mutado BRAFV600E. La mutación BRAFV600E es frecuente, por ejemplo, en los melanomas. Los experimentos revelaron que las células producen grandes cantidades de triglicéridos -es decir, grasas de almacenamiento- y las almacenan en pequeñas gotas de lípidos.

Esta redistribución de las grasas tiene consecuencias de gran alcance: los ácidos grasos poliinsaturados especialmente sensibles se eliminan de las membranas celulares y se incorporan en su lugar a las grasas almacenadas. Esto hace que las membranas celulares sean más resistentes al daño oxidativo. Las células se protegen así de la ferroptosis, una forma de muerte celular programada desencadenada por la oxidación de los lípidos.

Los investigadores identificaron la enzima metabólica DGAT1 como un factor clave en este mecanismo protector. Cuando la bloquearon, los ácidos grasos sensibles volvieron en mayor cantidad a las membranas celulares y las células senescentes perdieron su resistencia a la ferroptosis.

Además, el metabolismo lipídico alterado también parece influir en las respuestas inflamatorias de las células. Las células senescentes produjeron mayores niveles de las llamadas oxilipinas, mensajeros lipídicos inflamatorios. La combinación de la inhibición de DGAT1 y el bloqueo de la producción de oxilipinas restableció por completo la sensibilidad de las células a la ferroptosis.

"Los resultados nos proporcionan nuevos conocimientos sobre la biología de las células senescentes", afirma Almut Schulze, responsable del estudio. "Muestran lo estrechamente relacionados que están el metabolismo lipídico, los procesos inflamatorios y la supervivencia celular". Los investigadores ven este trabajo como una base para desarrollar a largo plazo nuevas estrategias terapéuticas que puedan eliminar específicamente las células senescentes. Esto no sólo sería una opción para tratar el cáncer, sino potencialmente también las enfermedades relacionadas con el envejecimiento.

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