16.09.2021 - Deutsches Krebsforschungszentrum - DKFZ

Los anticuerpos puente más el potenciador pueden destruir las células del cáncer de mama

Científicos del Centro Alemán de Investigación del Cáncer (Deutsches Krebsforschungszentrum, DKFZ) han desarrollado anticuerpos que tienen dos sitios de unión a antígenos y pueden acoplar las células cancerosas con las células efectoras del sistema inmunitario. En pruebas de laboratorio, estos anticuerpos puente, junto con un anticuerpo potenciador, fueron capaces de movilizar específicamente las defensas inmunitarias del propio organismo y destruir las células del cáncer de mama.

Desde hace algunos años, los anticuerpos biespecíficos (BiMAb: anticuerpos monoclonales biespecíficos) han enriquecido el espectro de las inmunoterapias contra el cáncer. Se trata de anticuerpos que tienen dos sitios de unión de antígenos diferentes. Con uno, se acoplan a una molécula específica del tumor en las células cancerosas. Con el otro, se acoplan a un antígeno localizado en la superficie de las células de defensa inmunitaria. La función de puente de los anticuerpos biespecíficos hace que la célula cancerosa y la célula inmunitaria entren en contacto físico, lo que permite al sistema inmunitario dirigirse al tumor e, idealmente, destruirlo en última instancia.

En la lucha contra el cáncer de sangre, los BiMAb ya han demostrado ser muy eficaces en determinadas situaciones de la enfermedad. En cambio, los experimentos para combatir tumores sólidos como el cáncer de mama, el melanoma y el sarcoma han tenido menos éxito hasta ahora.

Los investigadores del Centro Alemán de Investigación del Cáncer (Deutsches Krebsforschungszentrum, DKFZ), dirigidos por Frank Momburg, junto con un grupo de investigación dirigido por Dirk Jäger, del Centro Nacional de Enfermedades Tumorales (NCT) de Heidelberg, han logrado ahora desarrollar BiMAb que activan específicamente la defensa inmunitaria en la placa de cultivo celular. Los científicos fueron capaces incluso de lograr este efecto en grupos celulares esféricos de tamaño milimétrico de células de cáncer de mama, conocidos como organoides tumorales.

Para ello, construyeron una serie de variantes de anticuerpos, cada una de ellas dirigida contra un antígeno característico del cáncer de mama y también contra la molécula de células T CD3. La unión de los anticuerpos estimuló a los linfocitos T para que segregaran moléculas mensajeras (citocinas) y activaran mecanismos de destrucción celular. "El reto aquí es producir anticuerpos biespecíficos contra antígenos tumorales y CD3 que sean tan selectivos que actúen exclusivamente sobre el tejido tumoral pero no ataquen al tejido sano circundante", explica Momburg. "No es una tarea fácil, ya que muchos antígenos tumorales también están presentes en pequeña medida en el tejido sano".

Otro reto es que, a diferencia de las células cancerosas de la sangre, las células de los tumores sólidos son físicamente más difíciles de acceder para los anticuerpos. Además, el entorno que rodea a los tumores suele ser inmunosupresor, lo que dificulta aún más los mecanismos de defensa. Para hacer frente a estos retos y amplificar la respuesta de las células T en el tumor, Karsten Warwas y sus colegas utilizaron anticuerpos biespecíficos adicionales que establecen contacto entre pares de moléculas adicionales en el tumor y la célula T. Estos anticuerpos potenciadores no activan las células T directamente, sino que amplifican la señal de los BiMAbs activadores mediante una "coestimulación", que puede superar la supresión inmunitaria. Este enfoque ha permitido reducir al mínimo la dosis de BiMAb activador de células T. Esto puede ayudar en una situación terapéutica a evitar los efectos secundarios tóxicos de los anticuerpos debido a la liberación excesiva de citoquinas.

Los experimentos de laboratorio con organoides de cáncer de mama demostraron que la combinación de anticuerpos puente y potenciadores era capaz de movilizar específicamente las células T, y sólo en muestras que también contenían células cancerosas portadoras del antígeno tumoral. "Así, la activación de las células T sólo se producía cuando ambos tipos celulares -células tumorales y células T- se encontraban en estrecha proximidad. Con vistas a su posterior aplicación en humanos, éste es un aspecto de seguridad muy crucial", dijo Momburg.

El nuevo método podría aplicarse algún día en la inmunoterapia contra el cáncer, pero ahora debe ser probado más a fondo antes de llegar a los ensayos clínicos. Frank Momburg explica: "En nuestro enfoque, los BiMAb estimuladores y coestimuladores se complementan entre sí. Este principio podría ser beneficioso para el tratamiento de tumores sólidos con antígenos tumorales poco expresados".

Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Inglés se puede encontrar aquí.

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