Por qué el aceite de oliva y el pescado pueden proteger el corazón y el cerebro en proceso de envejecimiento

Las microproteínas mitocondriales podrían explicar los efectos cardioprotectores de la dieta mediterránea

26.03.2026
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La dieta mediterránea puede potenciar las señales mitocondriales relacionadas con la salud del corazón y el cerebro (imagen simbólica).

Un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Gerontología Leonard Davis de la USC sugiere que los beneficios de la dieta mediterránea pueden deberse, en parte, a diminutas proteínas ocultas en nuestras mitocondrias, lo que abre una nueva ventana a la forma en que la dieta influye en el envejecimiento y el riesgo de enfermedad.

El estudio, dirigido por el Profesor Asociado de Gerontología de la USC Leonard Davis Roberto Vicinanza, descubrió que las personas que siguen de cerca una dieta de estilo mediterráneo tienen niveles más altos de dos microproteínas mitocondriales, la humanina y la SHMOOSE, ambas relacionadas con la protección frente a las enfermedades cardiovasculares y la neurodegeneración.

"Estas microproteínas pueden actuar como mensajeros moleculares que traducen lo que comemos en el funcionamiento y el envejecimiento de nuestras células", explica Vicinanza. "Es una nueva vía biológica que ayuda a explicar por qué la dieta mediterránea es tan poderosa".

Dieta, mitocondrias y envejecimiento

La dieta mediterránea, rica en aceite de oliva, pescado, legumbres, frutas y verduras, se asocia desde hace tiempo a un menor riesgo de cardiopatías, diabetes y deterioro cognitivo. Pero los mecanismos que subyacen a estos beneficios aún están por descubrir.

En el nuevo estudio, los investigadores analizaron muestras de sangre de adultos mayores con distintos niveles de adherencia a la dieta. Aquellos con mayor adherencia mostraron niveles significativamente elevados de humanina y SHMOOSE, junto con marcadores más bajos de estrés oxidativo, un factor clave del envejecimiento y las enfermedades crónicas.

El equipo también descubrió que determinados alimentos parecían ser importantes. El aceite de oliva, el pescado y las legumbres se asociaron a niveles más altos de humanina, mientras que el aceite de oliva y un menor consumo de carbohidratos refinados se relacionaron con niveles más altos de SHMOOSE.

"Estos resultados sugieren que componentes específicos de la dieta mediterránea pueden influir directamente en la biología mitocondrial", afirma Pinchas Cohen, decano de la Facultad Leonard Davis de la USC y catedrático distinguido de la USC, autor principal del estudio. "La humanina y la SHMOOSE podrían servir como biomarcadores de la adherencia a la dieta mediterránea y tener importancia clínica".

Un nuevo papel para las microproteínas mitocondriales

El estudio se basa en más de dos décadas de investigación dirigida por Cohen, pionero en el descubrimiento de péptidos derivados de las mitocondrias.

A diferencia de las proteínas tradicionales codificadas en el ADN nuclear, estas microproteínas se producen a partir de pequeños marcos de lectura abiertos en el genoma mitocondrial separado, regiones que antes se consideraban no funcionales.

Una de las más estudiadas es la humanina, identificada por primera vez por Cohen y sus colegas en 2003. Desde entonces se ha relacionado con una mayor sensibilidad a la insulina, protección cardiovascular, longevidad y preservación de la función cognitiva.

Más recientemente, el laboratorio de Cohen descubrió SHMOOSE (Small Human Mitochondrial ORF Over SErine tRNA), una microproteína vinculada a la salud cerebral. Una variante genética de SHMOOSE se ha asociado a un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer, mientras que la forma normal parece proteger a las neuronas de los daños relacionados con el amiloide.

"Estos péptidos se perfilan como reguladores clave de la biología del envejecimiento", afirma Cohen. "Conectan la función mitocondrial con enfermedades como el Alzheimer y las cardiopatías y ahora, potencialmente, con la nutrición".

Vinculación de la dieta con la cardioprotección

Otro hallazgo notable del estudio es una posible interacción entre la humanina y la Nox2, una enzima que produce especies reactivas del oxígeno dañinas.

Los niveles más altos de humanina se asociaron a una menor actividad de la Nox2, lo que sugiere que el péptido podría ayudar a reducir el estrés oxidativo y proteger el sistema cardiovascular.

Los investigadores proponen que la dieta mediterránea puede actuar a través de un mecanismo doble: reducir directamente el estrés oxidativo y potenciar las microproteínas mitocondriales que suprimen aún más las vías dañinas.

"Esto podría representar un nuevo mecanismo cardioprotector de la dieta mediterránea", afirma Vicinanza.

Del laboratorio a la defensa mundial

Más allá del laboratorio, Vicinanza también ha promovido activamente la dieta mediterránea a escala mundial, vinculando su labor científica a un esfuerzo internacional más amplio por promoverla como modelo de salud, cultura y sostenibilidad. Ha colaborado con el municipio italiano de Pollica, comunidad emblemática de la Dieta Mediterránea de la UNESCO, para apoyar la instauración del Día Internacional de la Dieta Mediterránea en las Naciones Unidas. La celebración tendrá lugar el 16 de noviembre de cada año y su objetivo es concienciar sobre los beneficios de esta dieta para la salud, la cultura y el medio ambiente en todo el mundo. Esta misión más amplia coincide con las conclusiones del estudio.

"Conectamos tradiciones dietéticas centenarias con la biología molecular más avanzada", afirma Vicinanza. "Respalda la idea de que los patrones alimentarios saludables con pocos o ningún alimento ultraprocesado reflejan cómo han comido los seres humanos durante largos periodos y pueden crear condiciones a las que las mitocondrias -antiguos orgánulos celulares- probablemente estén adaptadas."

Hacia una nutrición de precisión y un envejecimiento saludable

Aunque el estudio era relativamente pequeño y de carácter observacional, los resultados apuntan a una nueva frontera en la "nutrición de precisión", en la que biomarcadores como las microproteínas mitocondriales podrían ayudar a adaptar las dietas para optimizar la salud y la longevidad.

En futuras investigaciones se estudiará si las intervenciones dietéticas pueden aumentar directamente los niveles de humanina, SHMOOSE y péptidos relacionados, y si esos cambios se traducen en una reducción del riesgo de enfermedad.

"Nuestro objetivo es pasar de la observación de asociaciones a la comprensión de la causalidad", afirma Vicinanza. "Si podemos aprovechar estas vías, quizá podamos diseñar estrategias nutricionales que promuevan un envejecimiento saludable a nivel molecular".

Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Inglés se puede encontrar aquí.

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