Dos cómplices en el punto de mira: cuando la interacción entre hongos y bacterias se convierte en una alianza peligrosa
Los investigadores descubren nuevas estrategias de coinfección de Candida albicans yEnterococcus faecalis
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Rivales o aliados: ¿cómo interactúan las bacterias y los hongos en nuestro organismo? Hasta ahora, las bacterias de nuestras mucosas se consideraban principalmente antagonistas de los hongos, ya que pueden inhibir su crecimiento. Sin embargo, un equipo internacional de investigación dirigido por el Instituto Leibniz de Investigación de Productos Naturales y Biología de las infecciones (Leibniz-HKI) de Jena ha podido demostrar que la levadura Candida albicans y la bacteria Enterococcus faecalis forman una peligrosa alianza en determinadas condiciones: En lugar de luchar entre sí, pueden amplificar su impacto y causar daños celulares mucho más graves juntas que solas. En el estudio publicado ahora en la revista PNAS, los investigadores revelan los mecanismos que subyacen a este fenómeno y el papel crucial de la citolisina, una toxina bacteriana.
Imagen de microscopio electrónico de barrido: Bacterias de la especie Enterococcus faecalis (púrpura) se adhieren a hifas del hongo Candida albicans (turquesa).
© Leibniz-HKI
La levadura Candida albicans y la bacteria Enterococcus faecalis suelen ser habitantes inofensivos de nuestras mucosas. Sin embargo, si el sistema inmunitario está debilitado o se altera el equilibrio microbiano -por ejemplo, tras una terapia con antibióticos- pueden causar infecciones. La gravedad de una infección también depende de cómo interactúen los dos microbios entre sí. "La mayoría de los estudios analizan cómo se inhiben mutuamente las bacterias y los hongos", explica Ilse Jacobsen, directora del Departamento de Inmunología Microbiana del Leibniz-HKI. "Queríamos saber por qué cooperan en determinadas condiciones, causando así muchos más daños, y qué factores influyen en ello".
La citolisina como factor clave
Para comprender mejor esta cooperación, el equipo probó numerosas cepas de E. faecalis en modelos de cultivo celular. Descubrieron que sólo algunas de ellas aumentaban significativamente el daño celular cuando se infectaban simultáneamente con Candida albicans. Estas cepas compartían una característica sorprendente: producían citolisina, una toxina que perfora las membranas celulares y, por tanto, mata las células. Si faltaba el gen correspondiente en la bacteria, no se producía el daño adicional. Cuando se añadía, el efecto reaparecía. Los resultados de los cultivos celulares también se confirmaron en el modelo de ratón. Las cepas bacterianas productoras de citolisina aumentaban los daños en la mucosa causados por Candida albicans, mientras que las variantes sin la toxina tenían incluso un efecto atenuante. "No todos los enterococos son iguales", subraya Jacobsen. "En este caso, las variantes productoras de citolisina han demostrado ser las peligrosas. Esto explica por qué a veces se observan progresiones más graves de la enfermedad, aunque se trate de los mismos microorganismos en las muestras clínicas."
Cómo funciona la colaboración
Además del papel central de la citolisina, el equipo de investigación identificó dos mecanismos principales que explican la peligrosa alianza entre ambos microbios:
- Contacto directo: Las bacterias se adhieren a las células fúngicas y entran así en estrecho contacto con las células del huésped. Esto permite que la citolisina, la toxina bacteriana, actúe exactamente donde causa la mayor parte del daño.
- Agotamiento de nutrientes: Candida albicans consume azúcar (glucosa) con especial rapidez. El déficit energético resultante debilita las células huésped y las hace más susceptibles a la toxina bacteriana.
De este modo, los hongos y las bacterias crean juntos un entorno en el que pueden desencadenar plenamente sus efectos destructivos y causar daños celulares masivos: un ejemplo impresionante de cómo las complejas interacciones microbiológicas configuran el curso de una infección.
"Los resultados de nuestro estudio demuestran que el peligro de una infección depende no sólo de una sola especie, sino de qué microbios se encuentran entre sí y qué herramientas utilizan", afirma Jacobsen. "Esto nos ayuda a comprender mejor por qué algunas infecciones son tan graves y, a largo plazo, podría ayudar a desarrollar terapias más específicas contra las infecciones combinadas".
Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Inglés se puede encontrar aquí.
Publicación original
Kapitan M, Niemiec MJ, Millet N, Brandt P, Chowdhury MEK, Czapka A, Abdissa K, Hoffmann F, Lange A, Veleba M, Nietzsche S, Mosig AS, Löffler B, Marquet M, Makarewicz O, Kline KA, Vylkova S, Swidergall M, Jacobsen ID (2025) Synergistic interactions between Candida albicans and Enterococcus faecalis promote toxin-dependent host cell damage. Proc Natl Acad Sci U S A 122(46), e2505310122.